El Bichón Maltés es uno de esos perros que se ven en todas partes —en brazos de alguien en un café de Providencia, asomado por la ventana de un departamento en Ñuñoa, trotando por la costanera en Concepción— y que sin embargo poca gente entiende del todo antes de adoptarlo. Ese pelo blanco de seda y esa cara de peluche eterno esconden una raza con necesidades muy concretas: mantención diaria, fragilidad física y una dependencia emocional que no todos los hogares pueden satisfacer. Si estás evaluando sumar un Maltés a tu familia en Chile el 2026, esta guía te cuenta lo que realmente implica, sin idealizaciones.
De dónde viene y para qué fue criado
El Maltés es una raza antigua del Mediterráneo, criada durante siglos como perro de compañía de la nobleza. Esto es importante porque define su carácter: no es un perro de trabajo, de caza ni de guarda. Su “función” histórica es estar contigo. Pesa entre 3 y 4 kilos de adulto y rara vez supera los 25 centímetros a la cruz. Es decir, es un perro pequeño que se hizo para vivir pegado a las personas, y cuando ese rasgo no se entiende, aparecen los problemas: ansiedad por separación, ladridos y conductas que se confunden con “engreimiento” cuando en realidad son angustia.
El pelo: lo más bonito y lo más exigente
El manto del Maltés es de pelo (no pelaje doble como un Husky), largo, liso y sin subpelo. La buena noticia es que suelta muy poco, lo que lo vuelve atractivo para personas alérgicas o para quienes no toleran pelos por toda la casa. La mala noticia es que ese mismo pelo se enreda y forma nudos con una facilidad enorme.
Cepillado diario, no opcional
Si dejas el manto largo, necesitas cepillarlo todos los días para evitar nudos que terminan apelmazados contra la piel, dolorosos y que solo se resuelven rapando. Muchos dueños chilenos optan por el clásico “corte de cachorro” o puppy cut, dejando el pelo corto y parejo: se ve adorable y reduce la mantención a un cepillado de pocas veces por semana. Sea cual sea tu elección, prepárate para visitas a la peluquería canina cada cuatro a seis semanas, un gasto recurrente que conviene presupuestar desde el día uno.
Las manchas de lágrima
El problema estético más típico del Maltés son las manchas marrón-rojizas bajo los ojos, las famosas tear stains. Se producen por el exceso de lágrima que humedece el pelo blanco y lo tiñe. En parte son genéticas, pero también influyen la calidad del agua, la alimentación y la higiene. En Chile, el agua dura de algunas zonas puede agravarlas; muchos dueños recurren al agua filtrada para beber y a limpiar la zona ocular a diario con un paño húmedo. Si las manchas aparecen de golpe o el ojo se ve irritado, consulta al veterinario: a veces hay un conducto lagrimal obstruido o una pestaña mal posicionada detrás.
Salud: una raza pequeña con puntos débiles
El Maltés es generalmente longevo —puede superar los 13 o 14 años con buenos cuidados—, pero su tamaño trae fragilidades específicas que conviene conocer.
Luxación de rótula
Como muchas razas toy, el Maltés es propenso a que la rótula se salga de su sitio. Se nota porque el perro de repente levanta una pata trasera al caminar o “salta” un paso. Los casos leves se manejan con control de peso y cuidado; los severos pueden requerir cirugía. Evitar que salte desde sofás y camas altas durante el crecimiento ayuda a prevenir lesiones.
Problemas dentales
La boca pequeña y apiñada acumula sarro con facilidad. La higiene dental —cepillado regular y controles— no es un lujo en esta raza: el sarro avanzado lleva a pérdida de dientes y mal aliento crónico, y en perros chicos las limpiezas con anestesia tienen su propio riesgo. Empezar el hábito desde cachorro vale oro.
Hipoglicemia en cachorros
Los cachorros de Maltés, por su mínimo tamaño, pueden sufrir bajones de azúcar si pasan muchas horas sin comer. Comidas frecuentes y atención a señales de debilidad o temblor son claves en los primeros meses.
El Maltés y el clima chileno
Al no tener subpelo, el Maltés siente el frío del invierno chileno más que una raza de doble manto. En las mañanas heladas de Santiago, el sur lluvioso o la Patagonia, un abriguito en los paseos no es puro adorno: ayuda a un perro pequeño que pierde calor rápido. En verano, en cambio, tolera mejor el calor que las razas braquicéfalas, pero igual hay que cuidarlo de golpes de calor, darle sombra y agua fresca, y nunca dejarlo en un auto cerrado. Su pelo blanco también deja la piel algo expuesta: en perros con corte muy corto, ojo con la insolación en zonas de mucho sol como el norte.
Carácter: cariñoso, despierto y con tendencia a ladrar
El Maltés es alegre, sociable y muy apegado. Aprende rápido y disfruta los juegos, pero esa misma cercanía lo hace vulnerable a la ansiedad por separación si se queda solo muchas horas. En el contexto chileno —jornadas laborales largas, departamentos pequeños— este es el punto que más conviene pensar antes de adoptar. Un Maltés que pasa ocho horas solo todos los días sin estimulación puede desarrollar ladridos compulsivos (que en departamento significan problemas con los vecinos) y conductas destructivas.
La buena noticia es que se adapta de maravilla a la vida en departamento si se cubren sus necesidades: paseos diarios, juego, y compañía real. No necesita grandes extensiones de terreno, pero sí presencia. También conviene trabajar desde cachorro la tolerancia a la soledad de forma gradual, para que quedarse solo no sea un drama. Y aunque es tentador cargarlo todo el día, dejarlo caminar y explorar por su cuenta fortalece su independencia y su musculatura.
Cuánto cuesta tener un Maltés en Chile
Más allá del valor de compra o adopción, el costo real está en la mantención. La peluquería cada mes y medio, el alimento de buena calidad para razas pequeñas, las desparasitaciones, las vacunas anuales y los controles dentales suman un presupuesto mensual que conviene tener claro antes de decidir. A eso hay que añadir el fondo para imprevistos: una luxación de rótula que requiera cirugía o una limpieza dental con anestesia son gastos que aparecen y que un perro de raza toy puede necesitar a lo largo de su vida. Tener un seguro de mascota o un ahorro destinado a salud veterinaria deja de ser una idea abstracta cuando se trata de una raza con estos puntos débiles.
Alimentación: poco volumen, mucha calidad
Un Maltés adulto come muy poco en cantidad —hablamos de gramos, no de tazas—, por lo que la calidad de cada bocado pesa más que en un perro grande. Conviene un alimento formulado para razas pequeñas, con croqueta de tamaño reducido que su boca diminuta pueda manejar y que además ayude a raspar el sarro. Las raciones repartidas en dos o tres tomas al día previenen los bajones de azúcar y se ajustan mejor a su estómago chico. Cuidado con el sobrepeso: un par de cientos de gramos de más en un perro de tres kilos equivalen, en proporción, a varios kilos en una persona, y recargan articulaciones ya delicadas. Los premios y “robos” de comida de la mesa suman calorías rápido, así que mídelos. Si notas que el pelo blanco se mancha más alrededor de la boca o que aparecen molestias digestivas, vale la pena revisar la dieta con el veterinario, porque la alimentación influye también en las manchas de lágrima.
Socialización y convivencia
Pese a su tamaño, el Maltés no es un adorno: necesita aprender a relacionarse con el mundo desde cachorro. Un error frecuente es sobreprotegerlo —cargarlo siempre, evitarle todo contacto— lo que produce perros miedosos o que ladran a cualquier estímulo. La socialización temprana con personas, ruidos urbanos, otros perros sanos y distintas superficies lo vuelve un adulto equilibrado. Eso sí, en parques y plazas hay que supervisar los encuentros con perros mucho más grandes: un juego brusco que para un Labrador es normal puede lesionar a un Maltés. Con niños, la convivencia es buena siempre que los pequeños entiendan que no es un juguete y que se trata de un animal frágil que puede fracturarse con una caída o un apretón. Establecer reglas de respeto desde el principio protege tanto al perro como la relación entre ambos.
¿Es el Maltés el perro para ti?
El Bichón Maltés es ideal para quien busca un compañero pequeño, cariñoso y poco alérgénico, que vive feliz en departamento y disfruta la cercanía constante. No es la mejor opción para hogares que pasan muchas horas vacíos, para quienes no quieren invertir en peluquería periódica, ni para familias con niños muy pequeños que aún no miden su fuerza, dado lo frágil que es. Si tu estilo de vida le da compañía, mantención y cuidados de salud preventivos, tendrás a tu lado durante más de una década a uno de los perros de compañía más encantadores que existen.
Antes de dar el paso, una recomendación honesta: visita a quien te ofrezca el cachorro, conoce a los padres si es posible y desconfía de precios sospechosamente bajos o de camadas siempre disponibles, señales habituales de criaderos sin condiciones en Chile. Una buena adopción o una compra responsable empieza por un animal sano, desparasitado y con su primera vacuna y cartilla en regla. Ese punto de partida te ahorrará disgustos y le dará a tu futuro Maltés la mejor base para una vida larga a tu lado.
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