Pocas razas generan una reacción tan inmediata como el Basset Hound: esas orejas larguísimas, la mirada caída y el cuerpo bajo y alargado lo vuelven irresistible para mucha gente. Detrás de esa estampa tierna hay, sin embargo, un perro de caza tozudo, gobernado por su nariz, y con una anatomía tan particular que arrastra problemas de salud propios que conviene conocer antes y no después. Esta guía mira al Basset Hound sin filtros, con foco en lo que implica tenerlo en Chile.
Un sabueso disfrazado de perro tranquilo
El Basset Hound fue criado en Francia e Inglaterra para rastrear presas a ras de suelo, siguiendo el olor durante horas a paso lento pero incansable. Su olfato está entre los más potentes del mundo canino, solo por detrás del Bloodhound. Esto define su carácter más de lo que su aspecto sugiere: es un perro independiente, terco y selectivamente sordo cuando capta un rastro interesante. La obediencia ciega no es lo suyo; responde mejor a la paciencia, la rutina y la motivación que a la imposición.
En casa suele ser tranquilo, afectuoso y tolerante, un buen compañero de familia que disfruta la siesta. Pero ese mismo perro, en un paseo, puede pegar la nariz al suelo y desconectarse del mundo, lo que lo hace propenso a arrancarse siguiendo un olor. En Chile, donde muchos paseos ocurren sin correa en plazas o cerros, esto es un riesgo concreto: un Basset con la nariz encendida no escucha llamados. El paseo con correa y un patio bien cerrado dejan de ser opcionales.
La columna: el precio de ser un perro largo y bajo
La silueta alargada del Basset no es solo estética: es condrodistrofia, un tipo de enanismo que acorta las patas y modifica los discos intervertebrales. Esto coloca a la raza en alto riesgo de enfermedad de disco intervertebral (IVDD), la misma familia de problemas de columna que afecta a Dachshunds y razas similares. Una hernia discal puede ir desde dolor y rigidez hasta parálisis de las extremidades posteriores, y su tratamiento, según la gravedad, puede implicar cirugía neurológica de costo muy alto en Chile.
La prevención pasa por cuidados cotidianos que muchos dueños desconocen. Conviene evitar que el perro salte desde sofás, camas o hacia el auto —usar rampas o cargarlo apoyando bien el lomo—, limitar las subidas y bajadas repetidas de escaleras, y sobre todo mantener un peso ajustado, porque cada kilo de más es carga directa sobre una columna ya comprometida. Un arnés en lugar de collar reduce tensión en el cuello y la espalda durante el paseo.
Las orejas más famosas también son las más problemáticas
Esas orejas largas y pesadas que enamoran tienen un costo: tapan el canal auditivo, impiden la ventilación y crean un ambiente cálido y húmedo ideal para infecciones. La otitis es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la raza, y en el clima de buena parte de Chile —con veranos calurosos y zonas de alta humedad en el centro y sur— el problema se agrava.
Rutina de oídos que evita gastos
El manejo es simple pero debe ser constante: revisar los oídos varias veces por semana, limpiarlos con un producto adecuado recomendado por el veterinario, secarlos bien después de baños o de mojarse, y consultar ante el primer signo de mal olor, enrojecimiento o de un perro que sacude la cabeza o se rasca. La otitis tratada a tiempo es barata; la otitis crónica desatendida se vuelve un problema recurrente, doloroso y caro.
Piel, ojos y otros puntos de su anatomía
Los pliegues de la cara y del cuerpo del Basset acumulan humedad y suciedad, por lo que requieren limpieza para prevenir dermatitis. Sus ojos, de párpado caído, dejan expuesta la conjuntiva y favorecen irritaciones y, en algunos ejemplares, ectropión o “ojo de cereza” (prolapso de la glándula del tercer párpado), que a veces necesita corrección quirúrgica. Las patas y articulaciones cargan un cuerpo pesado sobre extremidades cortas, lo que suma desgaste con los años. Nada de esto es motivo para descartar la raza, pero sí para entrar con los ojos abiertos: el Basset es un perro de mantención, no de bajo costo.
La obesidad, multiplicador de todos sus problemas
El Basset es goloso, poco dado al ejercicio intenso y muy hábil para conseguir comida. Esa combinación lo hace propenso al sobrepeso, y en su caso la obesidad no es un tema aparte: es el factor que empeora todo lo demás. Más peso significa más presión sobre la columna en riesgo de IVDD, más carga en articulaciones cortas, más esfuerzo cardíaco y más complicaciones en cada problema de salud. Controlar la ración, medir la comida, contar los premios dentro del total diario y asegurar paseos regulares —moderados, sin saltos ni alto impacto— es, igual que en otras razas predispuestas, la inversión preventiva más rentable.
Ejercicio y vida en departamento
El Basset no necesita el ejercicio extremo de un perro de trabajo, pero sí caminatas diarias que mantengan su peso y estimulen su olfato; los paseos olfativos, donde se le deja rastrear con calma, lo cansan mentalmente más que una carrera. Puede adaptarse a un departamento por su carácter tranquilo, siempre que se respeten dos reglas: evitar escaleras y saltos para proteger la columna, y no confiar en que se quedará quieto si capta un olor. También conviene saber que es un sabueso vocal: su aullido grave y potente puede ser un tema con los vecinos en condominios.
El costo real y la decisión final
Sumar un Basset Hound a la familia implica un costo inicial de cachorro que, idealmente, debería venir de un criador que cuide salud y temperamento, y un gasto recurrente que la gente suele subestimar: alimentación de calidad, limpieza y control frecuente de oídos, manejo de piel y ojos, y un fondo para imprevistos donde la columna es el gran riesgo financiero. Una cirugía por hernia discal o una otitis crónica complicada pueden significar gastos de varios millones de pesos.
El Basset Hound es un perro encantador, afectuoso, tranquilo en casa y con un carácter tan único como su silueta. Es una excelente elección para quien valora un compañero relajado, tiene paciencia con su terquedad y asume con seriedad los cuidados que su anatomía exige. No es, en cambio, un perro para quien busca obediencia inmediata, bajo mantenimiento o un presupuesto sin sobresaltos. Como siempre, elegir bien empieza por conocer a la raza tal como es, y no solo por enamorarse de sus orejas.
Cómo entrenar a un perro testarudo
Entrenar a un Basset Hound exige cambiar el chip respecto a razas más obedientes. No es un perro que viva por complacer; es un sabueso independiente que evalúa si vale la pena hacerte caso. Eso no significa que no aprenda: aprende muy bien cuando la motivación es buena y las sesiones son cortas, positivas y consistentes. El refuerzo con premios funciona mejor que cualquier imposición, y la paciencia es la herramienta principal. El recordatorio más importante es de seguridad: por mucho que se trabaje la llamada, un Basset que capta un rastro puede ignorarte por completo, así que la correa y el cierre del patio no se reemplazan con entrenamiento. Conviene también aprovechar su olfato a favor, con juegos de búsqueda en casa que lo estimulan y lo cansan mentalmente.
Convivencia con niños y otras mascotas
El Basset suele ser un perro de muy buen carácter en familia: tolerante, afectuoso y paciente, lo que lo hace llevadero con niños siempre que se le respeten sus tiempos de descanso y se enseñe a los más chicos a no treparlo ni cargarlo de forma que dañe su columna. Por su origen de jauría, tiende a llevarse bien con otros perros y suele tolerar la vida en compañía. Con animales pequeños hay que ser prudente: su instinto de caza puede despertar ante un conejo, un gato desconocido o un ave, sobre todo si no creció con ellos. Como con cualquier raza, las presentaciones graduales y la supervisión son la clave.
Mitos frecuentes sobre el Basset
Vale la pena despejar un par de ideas instaladas. La primera es que, por verse perezoso, no necesita ejercicio: falso, requiere caminatas diarias justamente para no engordar y proteger su columna. La segunda es que su tristeza permanente es real: esa expresión melancólica es pura anatomía de su cara y sus párpados, no un estado de ánimo; un Basset bien cuidado es un perro alegre y juguetón. Y la tercera es que es un perro fácil y de bajo costo por ser tranquilo: su mantención de oídos, piel, ojos y columna lo convierte, más bien, en un perro de cuidados constantes. Reconocer esto desde el principio es lo que separa una buena experiencia de una decepción.
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En Entrena Nariz y Cola analizamos cada raza tal como es en Chile, sin postales ni marketing: clima, costos veterinarios reales en pesos y las condiciones de salud que de verdad debes anticipar. Si esta guía te sirvió, compártela con quien esté evaluando sumar un perro a su familia: una buena decisión empieza por información honesta.
Defendemos la tenencia responsable y la educación en positivo. Antes de elegir una raza, conoce sus exigencias reales: es el mejor regalo que le puedes hacer a tu futuro perro.
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